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Lavanda

La Lavanda es una de las plantas aromáticas más conocidas por todo el mundo. Sus delicados color y perfume, contrastados con su dureza y resistencia, la hacen perfecta para cualquier hogar.

¿Sabes de dónde viene la Lavanda?
La Lavanda no es solo una de las plantas ornamentales y aromáticas más bonitas y populares del mundo, si no que también esconde dentro de ella grandes propiedades medicinales y cosméticas.

lavandas planta

Seguro que te preguntas de dónde viene la Lavanda; bien, esta maravillosa planta es la típica mediterránea por donde la miremos, de hecho está tan adaptada a su ambiente, que podemos verla crecer incluso en superficies rocosas y muy áridas. De todas maneras, si vives lejos del Mediterráneo no sufras… hoy en día las encontramos por todo el mundo, allá donde haya sol habrá Lavanda.

Tipos de Lavanda

El género Lavandula comprende, hasta día de hoy, más de 60 especies de Lavanda; incluso podemos encontrar algunos tipos originario de los puntos sureños de Asia.
Los tipos más conocido de Lavanda son:

Lavanda Stoechas

La Lavanda Stoechas viene directa del Mediterráneo, y suele medir 1 metro de altura. Esta planta es realmente especial dentro de su especie Lavandula, ha ganado una gran popularidad y ¡no es para menos! Sus flores son completamente distintas a las que solemos ver: nacen de forma compacta en una espiga gruesa, de la que salen tres o cuatro brácteas moradas o rojas.

Si es una de las estrellas de la corona, no es solo por su belleza o aroma, si no porque es gratamente bienvenida en el mundo medicinal, ya que su néctar tiene propiedades que ayudan a tener una mejor circulación, bajar la fiebre, combatir el resfriado, cicatrizar cortes o heridas, y ¡hasta es un digestivo estupendo! A esta Lavanda no le falta nada.

Lavanda Viridis

La Lavanda Viridis o Verde es la más típica de España, aunque también la especie con el crecimiento más lento de todos. Durante su primer año de vida, no suele alcanzar los 20 cm, y sus hojas llegan a medir unos 9 o 10 cm.

Lo más destacable de esta planta, más que sus aplicaciones decorativas, son sus usos medicinales: ayuda a reducir la tensión en sangre, calma los dolores de cabeza como los producidos por migraña, es un estimulante natural, y puede ser beneficioso para personas con epilepsia, ya que tiene propiedades antiespasmódicas.

Lavanda Lanata

Si pisas los preciosos parajes naturales de Andalucía, posiblemente veas miles de ejemplares de Lavanda Lanata, ya que es originaria de esta zona, sobre todo de las partes más montañosas. Por ello, como medio de supervivencia, la Lanata desarrolló una capa exterior con una textura parecida a la lana, para poder soportar el clima de montaña.

Es una de las especies más pequeñas, ya que suele medir unos 20 o 30 cm, y sus flores nacen a lo largo de finísimas espigas terminadas en filo.

Lavanda Latifolia

Este tipo de Lavanda puede encontrarse por toda Europa, sobre todo en Reino Unido o Francia, pero es originario de España, donde crece típicamente como hierba silvestre. En su caso, no atiende a una de las características básicas que hacen que amemos la Lavanda, ya que su aroma no es demasiado agradable.
Puede llegar a medir hasta 1 metro, y sus flores nacen en forma de espigas alargadas.

Curiosamente, no se usa tanto la Lavanda Latifolia como planta ornamental, si no que es más atrayente en el mundo de la medicina alternativa, ya que su néctar es un enemigo natural de las picaduras, y resulta un desinfectante estupendo para todo tipo de heridas.

Lavanda Agustifolia

La Lavandula Agustifolia es la más resistente y una de las más populares, y es que puede llegar a medir hasta 1’30 metros y es muy característica porque su nervio central se marca claramente en el envés de las hojas, que miden unos 6 cm aproximadamente. Sus flores nacen en tallos alargados, y de ellas se extrae uno de los mejores aceites esenciales que encontrarás, que tiene propiedades beneficiosas para el sueño y para la fiebre.

Además, sus flores pueden usarse como repelente natural de mosquitos e insectos en general, ¡colócalos por casa y haz la prueba tú mismo!

Lavanda Dentata

Esta es, quizás, la más leñosa de las Lavandas. La Lavanda Dentata también puede medir hasta 1’30 metros, pero lo característico de ella son sus hojas: son de un color grisáceo propio y los bordes son dentados, lo que le da un efecto visual precioso a la planta.

Sus flores crecen en espigas finas y alargadas, de unos 6 cm de largo, y su color es algo más apagado que en otras especies. En este caso, la planta suele ser usada como elemento decorativo o como base para perfumes, pero tiene propiedades aliviantes de problemas gastrointestinales tomada en infusión.

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Cuidados generales de la Lavanda

luz para lavanda

¿Cuánta luz necesita mi Lavanda?

¡Muchísima! Le encanta la luz más que nada. De hecho, como te decíamos, la Lavanda puede resurgir en zonas completamente adversas, como por ejemplo superficies rocosas que están todo el día bajo la luz del sol. Por ello, no es sorprendente encontrar Lavanda en zonas muy distintas, y verlas todas vigorosas y sanas. ¡Es toda una guerrera!
riego de las lavandas

¿Cuánto debo regar mi Lavanda?

Si bien es cierto que la Lavanda es una hierba silvestre y aguanta grandes periodos de sequía, tu planta vivirá mejor si prestas algo de atención a los riegos.
Durante el verano o los meses más calurosos, bastará con que riegues una o dos veces por semana, dejando que el sustrato se seque entre riego y riego.

Después, en el periodo invernal, podrás despreocuparte más: espacia los riegos, deja que se seque el sustrato antes de volver a regar, y hazlo en las horas de más luz.

Eso sí, como pasa con muchas plantas ornamentales, debes tener cuidado al regar. No lo hagas con dispositivos como regaderas, que aplican el agua desde arriba; esto podría causar la aparición de hongos o quemaduras de sol. Lo mejor es regar directamente sobre el sustrato, para asegurar que el agua llegue bien a sus raíces. Eso sí, ¡cuidado con los encharcamientos! Pueden llegar a ser mortales para tu planta, sobre todo en invierno.

temperatura lavanda

¿Cuál es la temperatura adecuada para mi Lavanda?

Con las plantas silvestres, la temperatura a la que la sometas no es una gran preocupación… soportan un amplio rango de temperaturas, pero no le gustan mucho las heladas.
Obviamente, por su origen y necesidades, la temperatura idónea para la Lavanda es cálida, rondando entre los 20º y 30º, pero podrás mantenerla sana perfectamente durante el invierno.

abono lavanda

¿Debo abonar mi Lavanda?

¡Para nada! Puedes despreocuparte por completo, de hecho incluso se desaconseja abonar la Lavanda. Y es que, como te hemos demostrado a lo largo del artículo, la Lavanda es muy fuerte e independiente, así que… si crece en superficies rocosas, ¿cómo no iba a hacerlo en tu maceta o huerto?

No obstante, si vives en una zona muy fría, o con cambios de temperatura muy extremos, y sientes que tu Lavanda necesita un empujoncito… puedes añadir a la superficie de sustrato un poco de abono orgánico (estiércol, o humus de lombriz).

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¿Cuál es el sustrato ideal para la Lavanda?

La Lavanda, como casi todas las plantas aromáticas, necesitará un buen sustrato alcalino, es decir, con un pH elevado. Podrás conseguir uno específico, pero también puedes añadir calcificadores para acidificar el sustrato.

Además, también necesita que su suelo tenga un buen drenaje. Lo mejor es que coloques una capa de arena gruesa o de río en la base, y una capa de piedras en la superficie. De esta manera, el agua drena a la perfección, llega a las raíces y ofrece a la Lavanda la hidratación necesaria. El abono debe ser rico en nitrógeno, de esta forma ayudaremos a sus hojas.
Es importante saber que debemos darle un descanso a la planta entre octubre y abril, por lo que en esos meses no la abonaremos.

como podar mi lavanda

¿Cómo y cuándo podar mi Lavanda?

La Lavanda no es exigente en casi ninguno de los aspectos anteriores, pero no olvidemos que es una hierba silvestre. Por ello, en este punto si deberás prestar más atención; tu Lavanda necesitará una poda anual. Pero ¡ojo! No creas que se trata de recoger sus flores, como lo haríamos decorativamente.

Para podar una Lavanda, deberás esperar al comienzo de la primavera y, con una herramienta afilada y esterilizada, deberás ir podando tu planta, reduciendo su altura a la mitad, más o menos.

Aunque no lo creas, este sencillo paso estimulará el crecimiento de nuevos brotes y flores.
Si, durante la poda, encuentras un conjunto de flores formando un borde, pódalo dándole la forma redonda que desees.

¿Cómo reproducir mi Lavanda?

¡Alégrate! Multiplicar una Lavanda es realmente sencillo, deberás esperar al final del verano y hacerlo por esquejes, es decir, las ramas o brotes que nacen del tallo. Atento al proceso:
Con el fin del verano, llega el fin de la floración, así que ¡es tu momento! Esteriliza una herramienta afilada y cortante; a continuación, retira esquejes de tu Lavanda de unos 10 cm. Intenta escoger un esqueje bastante leñoso, que no haya florecido.

Prepara un macetero con una mezcla de sustrato universal y perlita, y haz un pequeño agujero en medio. Después, coge tu esqueje y quítale las hojas más bajas, dejando el tallo limpio. Aplica polvo de enraizamiento, y mete el esqueje en la maceta.

¡Ya casi has terminado! Solo queda cubrir tu maceta con esquejes con plástico, creando una especie de invernadero. Mantén el sustrato húmedo a diario y, cuando veas que empieza a nacer el primer brote, retira el plástico, ya que significará que tu Lavanda se esta reproduciendo con éxito.

A la siguiente primavera, tu planta estará crecida y lista para florecer. Es muy fácil, ¡ahora tendrás Lavanda infinita!

¿Qué maceta elijo para mi Lavanda?

Cuando vayas a elegir el recipiente perfecto para tu Lavanda, te encontrarás diversas opciones. Sin embargo, recuerda que lo único importante es que tu planta y tú os sintáis agusto con la elección.

Puedes escoger plantar la Lavanda de forma independiente, en una maceta o un macetero colgante. También puedes hacer algún tipo de composición con distintas aromáticas o distintos tipos de Lavanda, o directamente puedes ir a por tu propio huerto urbano.
Una recomendación si tienes espacios pequeños, son las macetas colgantes. Resultan verdaderamente cómodas y ahorrarás un montón de espacio, sin renunciar al cultivo de Lavanda.
Aquí te dejamos una pequeña selección, a modo de inspiración, de las mejores macetas para tu Lavanda.

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¿Qué problemas puede tener mi Lavanda?

La Lavanda es una de las plantas más resistentes que podemos encontrar, a pesar de su apariencia delicada, puede soportar muy amplios rangos de temperatura, y distintas condiciones de temperatura.
No obstante, todos los seres vivos nos vemos expuestos a ciertas enfermedades o infecciones. La Lavanda no es diferente, y a continuación te contaremos las plagas más comunes que suelen afectar a la Lavanda.

¿Tu Lavanda crece lentamente y ha tomado un color amarillento?

Posiblemente estés ante un ataque de hongos. Estos parásitos fúngicos debilitan tu planta hasta la podredumbre. Presta atención a las raíces, suelen verse bastante oscuras en estos casos.
Si no es demasiado tarde para tu Lavanda, deberás cambiar totalmente el sustrato, para asegurar el combate a la infección de la tierra y aplicar un antifúngico específico diluido en agua.

¿Ves manchas amarillas sobre las hojas de tu Lavanda?

Si es así, podrías estar ante un caso de virus de la Alfalfa. Aunque no es muy frecuente, cuando pasa es realmente dañino para la planta.
Lo peor en este tipo de infecciones, es que no existe ningún remedio para combatirla. Si este virus ataca a tu planta, poco puedes hacer. Eso sí, asegúrate de separar la Lavanda afectada de la colección, si no tendrás una propagación rapidísima y perderás todas tus plantas.

Propiedades de la Lavanda

Las propiedades aromáticas de la Lavanda son recurridas desde hace siglos. El relajante perfume de la Lavanda es un aliado genial en aromaterapia o cualquier tipo de meditación.
Este perfume se produce gracias a los aceites esenciales que salen de las glándulas situadas en las flores. Todas las especies de Lavanda tienen su propio perfume, pero las más características y exquisitas son las esencias de Agustifolia y Stoechas.
– El aceite esencial de Lavanda es un enemigo natural muy efectivo contra las migrañas.
– También tiene propiedades diuréticas y digestivas, calmando todo tipo de males estomacales.
– La Lavanda posee propiedades antisépticas y antibacterianas, por lo que es un desinfectante de heridas estupendo, la naturaleza nos da todo tipo de recursos.
– Además, es un gran antiinflamatorio, ayudando también a tener una menor tensión arterial y mejor circulación sanguínea.
– Por sus efectos sedantes o calmantes, también se han atribuido a la Lavanda propiedades beneficiosas para enfermedades mentales como la depresión, o para combatir el estrés o los ataques de pánico.

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