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Zamioculca

En este artículo te daremos a conocer todos los secretos sobre la planta Zamioculca, no podrá faltar en tu hogar una vez la conozcas. Su altísima resistencia, combinada con su porte único, exótico y que, por otra parte, se adapta a la perfección a las tendencias decorativas, harán que te enamores de ella sin remedio.

Y es que, la Zamioculca vino de las zonas más interiores de África, para instalarse en las casas de todo el mundo, y cumplir su papel como la perfecta compañera. Aunque su estética moderna e inusual, te haga pensar que se tratará de una planta complicada, que requiere mucho tiempo o cuidados, ¡nada más lejos de eso! La Zamioculca es realmente agradecida, y sus cuidados no son para nada exigentes.

Además, su belleza particular la hace verdaderamente especial; ya que, a pesar de poseer tallos gruesos, foliolos también algo gruesos y unas raíces fuertes, su característico brillo hace a la Zamioculca lucir realmente delicada, nada extravagante. Así que, ¡ya sabes! Si persigues las tendencias, y estás en la búsqueda de una planta de interior resistente que no requiera demasiada atención, a la vez que aporta personalidad y color a tu hogar, puedes haber dado con la opción perfecta para ti.

Cuidados de la Zamioculca

Ya conoces a esta planta tan especial, ahora solo nos queda contarte cómo conseguir el resultado óptimo de su cultivo, manteniendo una Zamioculca espectacular, brillante y vigorosa. Si consigues llegar a este nivel, podrás ver cómo tu planta cobra un tono verde oscuro precioso, un brillo increíble y podrá alcanzar sin problema el metro de altura.

Si te has enamorado de ella; por un lado, te entendemos y, por el otro, ¡estás de suerte! Ya que, cuidar a una Zamioculca es muy sencillo, si sabes cómo hacerlo y, a continuación, podrás descubrir todas las pequeñas claves del éxito para el cultivo de la  Zamioculca.

¿Cúal es la luz y ubicación ideal para la Zamioculca?

Un secreto que queremos compartir contigo antes de empezar, es una de las pequeñas claves de las que te hablábamos antes. Y es que, en gran parte, el éxito del cultivo de tu Zamioculca, se verá marcado por su ubicación. Se trata de una planta con follaje perenne y de crecimiento lento, así que necesitará aclimatarse. Nuestro consejo es que, una vez elijas el lugar donde quieres ponerla, no la cambies de ubicación.

Por lo demás, la Zamioculca no es demasiado exigente en cuanto a la luz. Puede sobrevivir y crecer en zonas poco luminosas sin problema, pero sí es verdad que, si buscas que tu planta alcance su estado óptimo, debes buscarle un sitio muy luminoso, donde la luz no incida directamente sobre ella. Bajo estas condiciones, conseguirás que tu Zamioculca desarrolle su característico color verde oscuro, y estimularás el crecimiento de nuevas hojas.

¿Con qué frecuencia regamos la Zamioculca?

Tampoco deberás estar demasiado pendiente a la Zamioculca en este aspecto; ya que, soporta mil veces mejor la sequía, que un encharcamiento. No obstante, lo ideal es no someterla a ninguna de estas condiciones.

Los riegos deben ser moderados, puedes guiarte por el sustrato: mantenlo húmedo durante la época más calurosa del año; y, cuando empiece a llegar el frío, reduce la frecuencia de riegos, dejando que la capa superficial de la tierra se seque ligeramente entre riego y riego.

Si bien a la Zamioculca le gusta la humedad, no es algo completamente necesario que pulverices sus hojas. Sin embargo, si vives en zonas donde el verano es verdaderamente seco y caluroso, pulverizar algo de agua fresca sobre el follaje, siempre puede ser un empujoncito a su crecimiento.

 Sustrato y abononado de la Zamioculca

Una vez más, nos topamos con la sencillez de la Zamioculca, que solo necesitará un buen drenaje. Este será el único requisito que deberá cumplir el sustrato, por lo que te recomendamos una mezcla del conocido sustrato universal, con un material que facilite el drenaje en la base.

Cuando llegue la primavera, y, sobre todo, durante la época más calurosa, tu Zamioculca necesitará una ayuda extra; así que, añade una dosis de un buen abono al agua de riego, una vez al mes. Durante el otoño e invierno, podrás suspender el abonado.

¿Cuándo trasplantamos la Zamioculca?

La Zamioculca es una planta con unas raíces prominentes, que seguirán creciendo con el tiempo, sobre todo, si la planta se encuentra en unas condiciones favorables. Por ello, quizás notes que, a los dos años de tenerla, tu Zamioculca empieza a dejar de estar cómoda en su maceta. Espera al comienzo de la siguiente primavera, y pásala a un tiesto algo mayor; pero no demasiado, ten en cuenta que tendrás que volver a hacerlo cada dos años.

Además, para mantener a tu planta vivaz y brillante, te recomendamos que vayas retirando el follaje estropeado, que se vea amarillento o seco. De esta manera, estimularás el nacimiento de nuevas hojas, y mantendrás el aspecto bello y sano de la planta.

Problemas y plagas de la Zamioculca

No se trata de una planta que suela verse afectada por demasiadas enfermedades, o atacada por distintas plagas. No obstante, puede aparecer una plaga de cochinilla algodonosa, sobre todo si tu Zamioculca convive con más plantas. Para acabar con esta plaga, será necesaria una laboriosa limpieza a fondo y a mano de la planta, y, si el problema estaba muy extendido, también deberás aplicar una dosis de insecticida.

Por otro lado, si notas que las hojas de la Zamioculca dejan de tener su precioso tono verde, para tornarse amarillentas, o incluso empezar a caerse, el problema está en tus hábitos con la planta. La estás sometiendo a un exceso de riego, lo que podría acabar con ella, así que ¡ten cuidado!

Ya sabes, siempre es mejor regar un poco de menos, que de más.