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Kentia

La kentia es la palmera de interior más popular en la decoración de los hogares gracias a la elegancia de su porte y a la delicadeza de sus finas hojas curvadas. Perfecta para estancias amplias en las que las hojas puedan arquearse sin sufrir rozamientos. Es cierto que no es la palmera más barata, pero su larga duración lo compensa, pudiendo durar muchos años.

La planta kentia: Características y cuidados generales

palmera kentia de interior
Este género de palmeras pertenece a la familia de las arecáceas y es originaria de la isla de Lord Howe
, en el océano Pacífico. Presentando tallos muy erguidos y hojas de casi 4 metros, de color verde intenso por la parte delantera y más claras por la parte trasera. Las hojas del centro crecen de manera vertical, mientras que las laterales quedan colgando. Sus flores son blancas y se distribuyen creando espigas que aparecen unidas en la base. No obstante, solamente florecen cuando se crían en climas subtropicales.

Curiosidades de la Kentia

¿Sabías que en su hábitat natural las kentias pueden alcanzar los 18 metros de altura? Llegando a crear colonias que se extienden prácticamente desde el nivel del mar hasta los casi 1.000 metros de altitud.

Cuidados generales de la planta Kentia

¿Qué cantidad de luz necesita una kentia?

La kentia es una planta de interior bastante exigente en lo que respecta a la cantidad de luz que necesita. Es cierto que puede crecer en zonas sombrías, pero las condiciones ideales son aquellas en las que recibe mucha luz natural. Eso sí, nunca de manera directa. Solamente aquellos ejemplares con más de 5 años bien adaptados pueden exponerse de forma directa a la luz del sol, pero no es conveniente hacerlo con los ejemplares más jóvenes, pues podrían estropearse.


Además, debes saber que es bastante delicada ante los cambios bruscos de exposición, por lo que si vamos a pasarla de un lugar de sombra a otro con mucha luz o al contrario, es importante que se haga poco a poco, dando tiempo a la planta a que se vaya habituando a las nuevas condiciones de iluminación. Si no lo hacemos, no solamente correremos el riego de que se ponga mustia, sino que también podría morir.

¿A qué temperatura debe mantenerse una kentia?

Al igual que la kentia no soporta los cambios bruscos de iluminación, tampoco le vienen bien los cambios drásticos de temperatura. Por esta razón, es importante que la estancia en la que esté ubicada mantenga una temperatura lo más constante posible, siendo ideal en torno a los 24 grados, aunque puede llegar a resistir los 37 grados. Si la planta se encuentra a una temperatura inferior de 18 grados, no crece. Aunque existen algunos ejemplares adaptados que ocasionalmente pueden resistir temperaturas por debajo de los 0 grados.

¿Cuál es el mejor lugar de la casa para una kentia?

Además, es fundamental que te asegures de que no se encuentra en medio de corrientes de aire, ya que esto puede dar lugar a daños irreparables en sus hojas. Además, debes asegurarte de que la habitación y el lugar en el que está ubicada es de orientación  norte, ya que de esta forma evitaremos que le dé el sol de forma directa. El mejor lugar es en una ventana en la que no dé el sol directo. No obstante, si tienes patio o jardín, es mejor colocarla en el exterior, ya que se adaptan perfectamente cuando el clima es cálido, incluso en ambientes salinos de ciudades costeras.

¿Cada cuanto debe regarse una kentia?

La clave para el cuidado de una kentia es el riego. Si se acierta, no es una planta de interior que resulte complicado de mantener. Lo que hay que tener en cuenta es que se trata de una planta que resiste mucho mejor la falta de agua que el riego excesivo. Esto no quiere decir que no deba regarse a menudo, pero hay que hacerlo con moderación. Los síntomas de que la estamos regando demasiado son la pérdida de color, las manchas en las hojas y las puntas secas. Si no atendemos estas señales, podría morir. Pero tampoco es conveniente someterla a largas temporadas sin agua, ya que sus hojas pueden empezar a presentar tonos amarillentos. Por otro lado, hay que tener en cuenta que en los meses de verano debe regarse más a menudo que en invierno.

El mejor sistema de riego para una kentia es hacerlo por capilaridad, es decir, crear un depósito de agua en la parte inferior de la jardinera para que la planta pueda tomarla de ahí cuando lo necesite. La ventaja es que además se ahorra agua pues, al no estar en la superficie, la evaporación es mínima. El agua se distribuye en varios micro-espacios de aire que quedarán entre las partículas del sustrato, quedando retenida hasta que las raíces de la planta la encuentren. La capilaridad es la forma natural por la que el agua discurre de manera subterránea por la tierra, por lo que es la mejor forma de proporcionarle el riego a tu planta de interior.

En cualquier caso, incluso cuando se lleva a cabo un riego adecuado, es normal que la planta pierda hojas constantemente, por lo que no debes alarmarte a menos que se produzca en exceso. Es habitual que las hojas suelan resecarse, sobre todo en verano, pero vuelven a renacer sin problemas, dando lugar a nuevas hojas.

¿Qué tipo de sustrato necesitan las kentias?

Aunque pueden criarse en casi todo tipo de terrenos, las kentias prefieren los sustratos margosos, es decir, compuestos por arcilla, limo y arena. Un suelo de tipo oscuro, poco apelmazado y ligero que mantiene muy bien la humedad, permite la filtración hacia las capas inferiores y que se moldea con facilidad. Eso sí, debes tener en cuenta que, cuando la planta está en el interior, es frecuente que en la superficie de la tierra se acumule un exceso de minerales, lo que dificulta la aireación de la misma y hace que las raíces reciban un sobreexceso de nutrientes. Por eso, es aconsejable hacer un riego mensual con agua clara para limpiar este exceso superficial.

¿Cómo trasplantar una kentia?

Las kentias tienen un crecimiento bastante lento, por lo que no es necesario trasplantarlas con frecuencia. Si vemos que la planta se ha hecho demasiado grande y el recipiente se ha quedado pequeño, tendremos que buscar un tiesto más grande, añadir un sustrato de calidad que contenga suficientes vitaminas para su crecimiento y hacer un hueco para colocar la planta. Hay que recordar que a las kentias no les gusta estar demasiado profundas. El punto en el que empiezan las raíces quedar justo por debajo del suelo.

Un proceso que hay que hacer con mucho cuidado, ya que las raíces de la kentia son muy delicadas.  Por esta razón, es recomendable que la trasplantes directamente a un contenedor grande para evitar los trasplantes frecuentes.

¿Hay que podar la kentia?

Las kentias no necesitan podarse, solamente hay que eliminar las hojas que se vayan secando para evitar que surjan enfermedades parasitarias. Es muy importante que lo hagas con cuidado para no dañar el tallo, ya que la planta tiene un único tallo que crece de manera continua. Si dañamos el ápice terminal, la planta dejará de crecer y morirá. Además, es fundamental que antes de hacerlo desinfectes las herramientas con fuego o alcohol para no correr el riesgo de infectar los tejidos.


¿Cada cuanto hay que echarle abono a la palmera Kentia?

Para crecer fuerte y sana, es bueno añadir un poco de abono a la planta de manera periódica. Es recomendable hacerlo cada dos o tres semanas y asegurándonos siempre de que se trata de abono granulado específico para palmeras. El abono debe añadirse al propio agua con el que la riegas. Además, las plantas adultas pueden requerir de un abono extra anual con potasio y magnesio. Si no cuenta con estos elementos, el vértice y el ápice de las hojas más viejas empezará a amarillearse y toda la hoja terminará resecándose.

¿Qué plagas y enfermedades debo tener en cuenta para mi Kentia?

La plaga que ataca con más frecuencia a la kentia es la araña roja, aunque la cochinilla también es habitual. La cuestión es que, como la planta necesita unas condiciones de temperatura elevadas  y un ambiente seco, esto da lugar a la aparición de molestas arañas que pueden deteriorarla. Para evitarlo, es importante que de vez en cuando pulverices las hojas de la planta con agua templada, sobre todo en los meses de verano. Pero además, si la regamos demasiado, la raíz también puede contraer hongos, los cuales son bastante difíciles de mantener a raya, por lo que si esto ocurre, la mayor parte de las veces termina muriendo Por eso, es fundamental no pasarse nunca con el riego, sobre todo en los meses de invierno.

¿Es necesario limpiar la kentia?

Al igual que ocurre con otras plantas, las hojas de la kentia cogen polvo del ambiente en el que se encuentran. Por eso, para que la planta pueda respirar bien, crezca sana y nos muestre toda su belleza, es necesario limpiar las hojas con un paño húmedo de vez en cuando. Haciéndolo, por supuesto, con sumo cuidado y sin usar jamás productos químicos.

Ficha
Fecha
Producto
Kentia
Valoracion
51star1star1star1star1star

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