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Cuidados de la Lavanda

Cuidados generales de la Lavanda

luz para lavanda

¿Cuánta luz necesita mi Lavanda?

¡Muchísima! Le encanta la luz más que nada. De hecho, como te decíamos, la Lavanda puede resurgir en zonas completamente adversas, como por ejemplo superficies rocosas que están todo el día bajo la luz del sol. Por ello, no es sorprendente encontrar Lavanda en zonas muy distintas, y verlas todas vigorosas y sanas. ¡Es toda una guerrera!
riego de las lavandas

¿Cuánto debo regar mi Lavanda?

Si bien es cierto que la Lavanda es una hierba silvestre y aguanta grandes periodos de sequía, tu planta vivirá mejor si prestas algo de atención a los riegos.
Durante el verano o los meses más calurosos, bastará con que riegues una o dos veces por semana, dejando que el sustrato se seque entre riego y riego.

Después, en el periodo invernal, podrás despreocuparte más: espacia los riegos, deja que se seque el sustrato antes de volver a regar, y hazlo en las horas de más luz.

Eso sí, como pasa con muchas plantas ornamentales, debes tener cuidado al regar. No lo hagas con dispositivos como regaderas, que aplican el agua desde arriba; esto podría causar la aparición de hongos o quemaduras de sol.

Lo mejor es regar directamente sobre el sustrato, para asegurar que el agua llegue bien a sus raíces. Eso sí, ¡cuidado con los encharcamientos! Pueden llegar a ser mortales para tu planta, sobre todo en invierno.

temperatura lavanda

¿Cuál es la temperatura adecuada para mi Lavanda?

Con las plantas silvestres, la temperatura a la que la sometas no es una gran preocupación… soportan un amplio rango de temperaturas, pero no le gustan mucho las heladas.
Obviamente, por su origen y necesidades, la temperatura idónea para la Lavanda es cálida, rondando entre los 20º y 30º, pero podrás mantenerla sana perfectamente durante el invierno.

abono lavanda

¿Debo abonar mi Lavanda?

¡Para nada! Puedes despreocuparte por completo, de hecho incluso se desaconseja abonar la Lavanda. Y es que, como te hemos demostrado a lo largo del artículo, la Lavanda es muy fuerte e independiente, así que… si crece en superficies rocosas, ¿cómo no iba a hacerlo en tu maceta o huerto?

No obstante, si vives en una zona muy fría, o con cambios de temperatura muy extremos, y sientes que tu Lavanda necesita un empujoncito… puedes añadir a la superficie de sustrato un poco de abono orgánico (estiércol, o humus de lombriz).

mejor sustrato para lavanda

¿Cuál es el sustrato ideal para la Lavanda?

La Lavanda, como casi todas las plantas aromáticas, necesitará un buen sustrato alcalino, es decir, con un pH elevado.
Podrás conseguir uno específico, pero también puedes añadir calcificadores para acidificar el sustrato.

Además, también necesita que su suelo tenga un buen drenaje. Lo mejor es que coloques una capa de arena gruesa o de río en la base, y una capa de piedras en la superficie. De esta manera, el agua drena a la perfección, llega a las raíces y ofrece a la Lavanda la hidratación necesaria.

El abono debe ser rico en nitrógeno, de esta forma ayudaremos a sus hojas.
Es importante saber que debemos darle un descanso a la planta entre octubre y abril, por lo que en esos meses no la abonaremos.

como podar mi lavanda

¿Cómo y cuándo podar mi Lavanda?

La Lavanda no es exigente en casi ninguno de los aspectos anteriores, pero no olvidemos que es una hierba silvestre. Por ello, en este punto si deberás prestar más atención; tu Lavanda necesitará una poda anual. Pero ¡ojo! No creas que se trata de recoger sus flores, como lo haríamos decorativamente.

Para podar una Lavanda, deberás esperar al comienzo de la primavera y, con una herramienta afilada y esterilizada, deberás ir podando tu planta, reduciendo su altura a la mitad, más o menos.

Aunque no lo creas, este sencillo paso estimulará el crecimiento de nuevos brotes y flores.
Si, durante la poda, encuentras un conjunto de flores formando un borde, pódalo dándole la forma redonda que desees.

Saber más sobre la Lavanda

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